Luenzo impulsará nuevamente la Ley de Zona Franca

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El senador nacional Alfredo Luenzo presentó nuevamente el proyecto que modifica de Ley  24.331 de Zona Franca que establece que en las mismas podrán desarrollarse actividades de almacenaje, comerciales, industriales, productivas, científicas y de servicios con la finalidad de exportar la mercadería resultante a terceros países o destinarlas al Territorio Aduanero General o Territorio Aduanero Especial y agrega que el Comité Federal de Zonas Francas podrá establecer cupos y/ o restringir el ingreso de mercaderías, productos y la prestación de servicios, cuando considere que afecten el desarrollo regional del lugar donde la zona franca este situada.

 Luenzo manifestó que “al proyecto inicial de modificación de la Ley de Zona Franca, le hemos incorporado aportes realizados por senadores y especialistas en la temática durante el tratamiento de esta propuesta”.

 

“Luego de 20 años de funcionamiento de esta herramienta de comercio exterior en nuestro país no se obtuvo el desarrollo económico buscado. Aun con el dictado de una nueva ley, la 24.331 en el año 1994 que es la que aquí tratamos y que habilitó la creación de una zona franca en cada una de nuestras provincias, no se logró en la realidad el aprovechamiento de un instrumento vigente en los países más desarrollados del mundo y particularmente en nuestros socios del Mercosur”, señalo Luenzo.

 

Lo cierto es que en nuestro país solo se pusieron en marcha nueve zonas francas que funcionan en forma precaria y operativamente deficitarias, con la mayoría de las demás provincias privadas de una posibilidad genuina de crecimiento y desarrollo.

 

Conceptualmente la zona franca es un espacio territorial delimitado dentro del cual el Estado difiere la percepción de impuestos por las actividades allí desarrolladas hasta el momento del efectivo ingreso de los productos al territorio nacional o la exportación cuando corresponde, de tal forma que se crea una verdadera frontera aduanera entre el territorio y la zona franca. Por ello el acceso y tránsito de mercaderías es controlado y fiscalizado por el servicio aduanero con su zona primaria como todo punto de frontera.

 

Luenzo agregó que “las demás leyes como las laborales, penales, financieras y cambiarias, ambientales y de seguridad e higiene, etc. tienen plena vigencia, ya que las zonas francas pertenecen al territorio político nacional. Esto hace que la zonas francas sean sumamente atractivas para la inversión de empresas radicadas en el territorio y de empresas extranjeras en el desarrollo de sus actividades, generando empleo genuino, calificado y perfectamente registrado por el control directo y permanente del servicio aduanero instalado en cada zona franca”.

 

“Sin embargo, aclaró Luenzo, corresponde decir que esta circunstancia se da solo cuando las normas que regulan a las zonas francas brindan una verdadera ventaja fiscal para quien tenga intención de instalarse en estos enclaves. Pero luego de dos décadas de funcionamiento en nuestro país quedó demostrado que las limitaciones impuestas por la ley 24.331 han hecho que el régimen no prospere como se esperaba en lo referente a la producción. Básicamente por no permitir que los productos industrializados en las zonas francas ingresen al territorio, aun pagando todos los aranceles sobre los insumos importados contenidos en los mismos”.

 

En el mismo sentido, el senador indicó que “además del empleo directo generado en las zonas francas, los servicios consumidos en los procesos productivos son locales y no hablamos solo de energía sino que debemos pensar en la mano de obra indirecta vinculada al transporte, a las comunicaciones, los profesionales, la gastronomía, indumentaria, y otros que convierten a la región donde está instalada una zona franca en un círculo virtuoso de trabajo, consumo y contribución al crecimiento del PBI”.

 

“Es importante destacar que con legislación más benevolente en materia de exención de impuestos, operaciones financieras y cambiarias y reducción de impuestos al trabajo, y la posibilidad de ingresar lo producido a sus territorios, nuestros socios del Mercosur fueron un imán para los inversionistas que buscan en el sur el lugar donde se sienten más seguros y sus negocios son más rentables. Así como estamos hoy, Argentina no puede competir en materia de atracción de inversión extranjera directa y hasta tememos empresas locales que se han instalado en el exterior tentadas por las zonas francas, por ejemplo la de Manaos en Brasil”.

 

“Contar con una ley que por lo menos armonice con las zonas francas de los países de la región, viable y en funcionamiento en cada provincia, significa distribuir en forma federal una herramienta de inversión, producción y trabajo ampliamente probada en la mayoría de los países del mundo”, concluyó Luenzo.

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